Y volver…

Blog

Llevo escribiendo blogs desde 2004. Recuerdo que el primero lo abrí desde una sala de ordenadores de un curso de verano que hacía aquel año en Santander (sí, era un blogspot y lo titulé El Blogazo). Llevaba varios meses escuchando sobre esa herramienta que permitía escribir cualquier cosa y lanzarla a Internet sin necesidad de FTPs, códigos HTML y toda esa maraña necesaria entonces para publicar cualquier cosa en la Red.

Desde entonces he escrito, cambiado, borrado y reiniciado ese blog en muchísimas ocasiones. Durante una época también escribí blogs a nivel profesional, y tengo muchos recuerdos por el camino, sobre todo en ALT1040 -entonces uno de los blogs en castellano más leídos-, laSexta Noticias y La Tejedora. Vamos, soy un veterano de los blogs (“antes todo esto era WordPress”, dijo el abuelo mientras miraba Twitter, Facebook e Instagram).

“¿Por qué no están online aquellas ideas, bromas y pensamientos que publicabas en 2004 y años sucesivos?”. Fácil respuesta: No me representan. Aproximadamente cada dos años terminaba por borrar el blog y empezarlo de cero. Sentía que lo escrito incluso meses atrás ya no concordaba con mis opiniones, pensamientos y emociones. Y me sigue pasando incluso con Twitter o Facebook (¿no os horroriza ese empeño de Facebook en recordar a diario lo que publicaste hace ocho, seis o cuatro años?).

Por eso soy fan de Snapchat (aquí me encuentras). Todo se destruye a las 24 horas. Es contar la vida como ocurre y evoluciona. Ese “Internet nunca olvida” es terriblemente pesado sobre los hombros de cualquiera. Todos hemos sido jóvenes, tontos, bocazas, estúpidos, ególatras, creídos, sobrados, ignorantes, insensibles, simples, chabacanos, exagerados y postureros (sobre todo a partir de la era Twitter).

La vida cambia, y el ser humano se va forjando a medida que esta transcurre e Internet se empeña en recordarte lo que fuiste, por mucho que ello no te represente e incluso te ruborice. De ahí este moderno triunfo de lo efímero, de lo que fue y ya no volverá a ocurrir. Y también de ahí el cada vez más exigido Derecho al olvido.

Probablemente en unos dos meses vuelva a este post y me parecerá un desastre digno de pulsar el botón de “Borrar”. Esta vez intentaré no ser tan volátil. Bienvenidos, de nuevo, a mi blog personal.

Post escrito escuchando: Manos a la obra, una playlist de Apple Music.

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